El Gobierno de Javier Milei optó por el silencio tras conocerse la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, uno de sus principales aliados políticos en la región. La decisión del mandatario paraguayo se produjo en medio de un escándalo bancario y de crecientes cuestionamientos de la oposición, que impulsaba un proceso de enjuiciamiento en su contra.
La noticia, que trascendió el jueves después de las 13, no generó declaraciones oficiales desde la Casa Rosada. Tampoco hubo comentarios de Milei en sus redes sociales, donde el mandatario se limitó a compartir una publicación sobre la edición en francés de su libro El Fin de la Inflación, a la que calificó como un "fenómeno barrial".
Mientras tanto, la agenda del Gobierno argentino está concentrada en los preparativos técnicos y logísticos para recibir al papa León XIV, cuya llegada está prevista para este domingo 8 de noviembre.
Por su parte, Peña comunicó su decisión de renunciar a través de su cuenta oficial de X, en un mensaje en el que reconoció atravesar "uno de los momentos más difíciles" de su vida y sostuvo que la estabilidad de la República debía estar por encima de cualquier circunstancia personal.
"He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas", expresó.
La salida del mandatario se produjo en un contexto de fuerte tensión política, luego de que diputados opositores y sectores disidentes del Partido Colorado promovieran su enjuiciamiento por supuesto mal desempeño de sus funciones. La iniciativa se encontraba en pleno tratamiento en el Congreso.
En su mensaje de despedida, Peña también pidió disculpas a la ciudadanía por si en algún momento había fallado y aseguró que su prioridad sería garantizar la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros al sistema financiero.
Así, mientras Paraguay atraviesa una crisis política y financiera, el Gobierno argentino mantiene el silencio frente a la salida de uno de los dirigentes con los que Milei había consolidado vínculos políticos en la región.




