Según trascendió de fuentes diplomáticas brasileñas, Bitelli regresará a Brasilia "en las próximas horas" para mantener consultas con el Palacio de Itamaraty sobre el deterioro de la relación entre ambos gobiernos. Las mismas fuentes calificaron como "inaudito" el discurso pronunciado por Milei durante la convención del Partido Liberal (PL), donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flavio Bolsonaro.

La medida representa uno de los gestos diplomáticos más severos que puede adoptar un país sin llegar a romper relaciones, y constituye un fuerte mensaje político del gobierno de Lula da Silva hacia la administración argentina.

El conflicto se desencadenó luego de que Milei participara este sábado de un acto del bolsonarismo en San Pablo, su tercera visita a Brasil desde que asumió la Presidencia, aunque nuevamente sin mantener reuniones con autoridades del gobierno brasileño.

Durante su discurso, el mandatario argentino lanzó duras descalificaciones contra Lula, a quien llamó "el zurdo", "el ladrón" y "el presidiario". Incluso, ante un desperfecto técnico en el escenario, ironizó al preguntar si "los micrófonos los mandó a tocar el ladrón".

Además, acusó al mandatario brasileño de haber intentado influir en las elecciones presidenciales argentinas de 2023. "Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda", afirmó.

Milei también cuestionó la condena judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro y criticó al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien calificó como "la basura calva" por impedirle visitar al exmandatario brasileño, actualmente detenido.

Crisis diplomática

La convocatoria del embajador recuerda el conflicto que protagonizaron Argentina y España en mayo de 2024, cuando el gobierno de Pedro Sánchez retiró temporalmente a su embajadora en Buenos Aires después de que Milei calificara de "corrupta" a Begoña Gómez, esposa del presidente español.

En aquella oportunidad, Madrid exigió una disculpa pública que nunca llegó y la crisis diplomática se extendió durante varios meses hasta la designación de un nuevo representante español.

Ahora, el vínculo con Brasil atraviesa su momento de mayor tensión desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. Desde el inicio de su mandato, el Presidente evitó reunirse con Lula da Silva y priorizó su relación política con Jair Bolsonaro y su espacio, profundizando un distanciamiento que ahora derivó en una respuesta formal de la diplomacia brasileña.