La visita coincidió con una demostración aérea de aviones F-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, parte del programa del último día de maniobras. También estuvieron presentes el embajador estadounidense Peter Lamelas, el ministro de Defensa Carlos Presti, el jefe del Estado Mayor Conjunto Marcelo Dalle Nogare y el jefe de la Armada Juan Carlos Romay.
El ejercicio Passex 2026 fue autorizado por el Decreto 264/2026 y reunió a unidades de la Flota de Mar argentina junto al portaaviones y al destructor USS Gridley. El martes se incorporó el destructor ARA “La Argentina”, con helicópteros Sea King, y se realizaron maniobras en formación y ejercicios de defensa aérea con cazas F-18.

Al día siguiente, frente a Necochea, se sumaron el destructor ARA “Sarandí”, las corbetas ARA “Robinson” y ARA “Rosales”, y los patrulleros oceánicos ARA “Piedrabuena” y ARA “Contraalmirante Cordero”. Entre estos buques se desarrolló un ejercicio de visita, registro y captura, mientras que frente a Mar del Plata las unidades navegaron en columna en una maniobra táctica de alta complejidad.
El comandante de la Flota de Mar, contraalmirante Pablo Germán Basso, destacó que el encuentro permitió realizar prácticas de defensa antiaérea y elevar los estándares profesionales de la fuerza. Además, tres oficiales argentinos participaron en el Estado Mayor multinacional a bordo del Nimitz, interviniendo en la planificación de tácticas y procedimientos comunes.
La presencia de Milei en el portaaviones se suma a otros gestos de alineamiento con Washington, como el viaje a Ushuaia junto a la generala Laura Richardson para impulsar la construcción de una Base Naval Integrada en el extremo sur del país, con un presupuesto estimado entre 400 y 500 millones de dólares.
Este tipo de maniobras, conocidas históricamente como “Gringo-Gaucho”, buscan fortalecer la cooperación entre las armadas de ambos países, mejorar el adiestramiento de las dotaciones argentinas e intercambiar procedimientos con una de las flotas más avanzadas del mundo.



