“No es solo una obra, es un cambio de mirada”
Velázquez remarcó el carácter simbólico y operativo de la inauguración, realizada el Domingo de Ramos. “Para mí fue un momento muy especial, no solo institucional sino también personal. Participé de la bendición con el pueblo y luego iniciamos una jornada intensa de trabajo”, explicó.
El acto contó con la presencia de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva; el gobernador Carlos Sadir; autoridades de Gendarmería, Migraciones y representantes de Bolivia.
“Esta obra incorpora control biométrico, scanners y más de 60 cámaras. Es una frontera moderna, pero también un mensaje: La Quiaca deja de ser vista como un límite y pasa a ser una puerta estratégica”, sostuvo.

Seguridad, obras y una agenda pendiente
Durante la jornada, el intendente mantuvo reuniones con funcionarios provinciales y nacionales. “Hablamos de la situación económica, de los déficits que estamos teniendo, de coparticipación, infraestructura y seguridad en zona de frontera”, detalló.
Velázquez aseguró que el gobernador Sadir ya estaba al tanto de proyectos presentados por el municipio, entre ellos la consolidación de La Quiaca como destino turístico y la declaración de la Manka Fiesta como Patrimonio Cultural Vivo.
“Son avances importantes, pero falta mayor acompañamiento institucional, especialmente en áreas como Turismo y Cultura, que deben tener un rol más activo”, señaló.
Recorrida, diálogo directo y visión regional
Uno de los momentos destacados fue la recorrida que Velázquez realizó junto al gobernador por la ciudad. “Le propuse caminar solos, hablar sin intermediarios. Aceptó y eso demuestra compromiso”, afirmó.
Durante ese recorrido, el intendente expuso su visión de desarrollo: “Le mostramos cómo creció La Quiaca y por qué ya no es un borde. Es parte de un corredor clave que conecta con puertos como Chancay, en Perú”.
En ese sentido, insistió en la necesidad de invertir en rutas y logística: “Las rutas están deterioradas. Hay que hacer planteos serios si queremos aprovechar esta ubicación estratégica”.

El rol del municipio y el reclamo político
Velázquez también puso en valor el trabajo municipal en el mantenimiento del paso fronterizo. “El municipio limpia, ilumina, repara. Incluso repavimentamos más de 500 metros cuadrados con recursos propios”, indicó.
En paralelo, dejó un mensaje político claro: “Estamos en un momento crítico. Hay que dejar de lado los egos partidarios y trabajar con más diálogo y consenso”.
Y agregó: “No alcanza con visitas protocolares. Necesitamos una agenda concreta, sostenida, que mire hacia adelante. Jujuy merece oportunidades”.
Una frontera que redefine el mapa
La modernización del paso La Quiaca–Villazón marca un punto de inflexión para el norte argentino. Con tecnología de control migratorio, mayor seguridad y proyección regional, el desafío ahora será transformar esa infraestructura en desarrollo real.
“Tenemos una oportunidad histórica -cerró Velázquez-. Depende de nosotros convertirla en futuro”.



