A medida que avanzaba el cierre de los comicios, el búnker de La Libertad Avanza en el Hotel Libertador se convirtió en epicentro de optimismo oficialista. Javier Milei arribó pasadas las 19:00 para seguir de cerca los resultados preliminares, que según fuentes partidarias lo posicionan como ganador a nivel nacional por más de cinco puntos de diferencia frente al kirchnerismo.

La jornada comenzó con el voto del Presidente por la mañana y su regreso a la Quinta de Olivos, desde donde monitoreó la evolución del proceso electoral. Ya entrada la tarde, Karina Milei encabezó la mesa de campaña en el hotel, acompañada por Martín Menem, Sebastián Pareja y Pilar Ramírez. Minutos después se sumó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para analizar los primeros datos de boca de urna.

Aunque los números eran provisorios y se manejaban con cautela, el clima era de entusiasmo. Algunos dirigentes confiaban en alcanzar el 40% de los votos, una cifra que superaría ampliamente las expectativas previas.

En provincias clave como Córdoba y Santa Fe, los referentes libertarios reportaban buen desempeño, mientras que en Buenos Aires se hablaba de una reducción significativa en la brecha con el kirchnerismo.

En la Ciudad de Buenos Aires, el objetivo era ambicioso: llegar al 50% de los votos. El PRO, aliado estratégico en esta etapa, concentró esfuerzos en el último tramo de campaña, con Fernando de Andreis y Diego Santilli al frente. Mauricio Macri, aunque sin presencia confirmada, mantenía contacto con Milei y no se descartaba su visita al búnker.

Mientras tanto, crece la expectativa por posibles cambios en el Gabinete. Fuentes del Ejecutivo confirmaron que Milei encabezará esta noche una reunión con su círculo íntimo para definir ajustes, independientemente del resultado. La salida de Gerardo Werthein y el nombramiento de Pablo Quirno como nuevo canciller marcan el inicio de una etapa de renovación que podría alcanzar áreas como Seguridad, Defensa, Justicia y la Jefatura de Gabinete, donde el desgaste de Guillermo Francos es cada vez más evidente.

Con los resultados finales aún en proceso, el oficialismo se prepara para una noche decisiva, entre festejos anticipados y definiciones estratégicas que podrían marcar el rumbo del gobierno en los próximos meses