En el marco del 80° aniversario del Día de la Lealtad peronista, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareció con un mensaje grabado en el que lanzó duras críticas al presidente Javier Milei y al vínculo de su gobierno con Estados Unidos, asegurando que la economía argentina “está manejada a control remoto” desde Washington.

“Algunos pretenden volver a los tiempos en los que la soberanía argentina se decidía en una embajada”, expresó la ex mandataria, que calificó a Milei como el “empleado del mes de Donald Trump”.

“Ochenta años después nos ponen en la misma disyuntiva: en aquel entonces era Braden o Perón, hoy pareciera ser Bessent o Perón”, dijo Cristina, en alusión al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien coordina el reciente salvataje financiero a favor de la Argentina.

En su mensaje, Fernández de Kirchner advirtió que las próximas elecciones legislativas del 26 de octubre definirán un modelo de país.

“El 26 es Milei o Argentina”, enfatizó, retomando una consigna con fuerte carga simbólica para el electorado peronista.

La ex presidenta también sostuvo que el problema de fondo “no es la injerencia extranjera”, sino la “incapacidad de la derecha y del poder económico para proponer un proyecto que incluya a todos los argentinos”.

En ese sentido, cuestionó el reciente acuerdo económico entre Milei y Trump, al afirmar que “el Tesoro de Estados Unidos no compra pesos, compra tiempo para que los especuladores salgan del laberinto financiero que ellos mismos armaron”.

“Esto ya lo vimos antes. Es el mismo guión de la dependencia. La economía está manejada a control remoto desde Estados Unidos”, remarcó.

El mensaje de Cristina se difundió desde su domicilio de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria, mientras militantes, referentes políticos y gremiales se congregaban en las inmediaciones para conmemorar la fecha.

Participaron de la movilización el gobernador bonaerense Axel Kicillof, la intendenta de Quilmes Mayra Mendoza y distintos dirigentes del arco kirchnerista, que encabezaron una caravana hasta la residencia de la ex presidenta.

“Cuando los poderosos de afuera quieren decidir quién gobierna, la respuesta tiene que ser la misma que hace 80 años: la soberanía no se negocia”, concluyó Fernández de Kirchner.