En declaraciones a Splendid AM 990, Rodríguez alertó sobre la situación crítica del Instituto Nacional de Semillas (INASE), actualmente en riesgo de disolución. “La función principal del INASE es hacer cumplir la Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas. Evalúa y certifica la calidad de las semillas que siembran los productores. Sin este organismo, nadie garantiza que una semilla tenga el poder germinativo, la pureza y la calidad que se declara”, explicó.
Además de regular el mercado semillero, el INASE inscribe nuevas variedades y asegura que cumplan los estándares técnicos y fitosanitarios. “Esto es clave no solo para los productores, sino también para las exportaciones. Sin ese control, se pone en riesgo toda la cadena productiva”, agregó Rodríguez.
La decana también se refirió al rol estratégico de los bancos de semillas del INASE, el INTA y las universidades. “Conservan material genético que puede perderse en casos de sequías, inundaciones o plagas. Son herramientas de resiliencia ambiental fundamentales para enfrentar el cambio climático”, sostuvo.
Sobre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Rodríguez fue tajante: “Está siendo desmantelado institucionalmente. Lo primero que hizo el Gobierno fue modificar su directorio, eliminando a los representantes de las entidades agrarias y de las universidades. El Ejecutivo se quedó con mayoría absoluta. Eso rompe con el federalismo y la participación técnica”.
Según su análisis, el enfoque del Gobierno refleja “un sesgo ideológico” y un desconocimiento profundo del funcionamiento territorial del agro argentino. “El INTA trabaja con productores grandes, medianos y pequeños. Los pequeños productores hortícolas, que abastecen a las grandes ciudades, dependen completamente de su asistencia técnica. El INTA AMBA, por ejemplo, fue eliminado, pese a su valioso trabajo con los cinturones verdes del conurbano”, detalló.
Consultada sobre las motivaciones del Ejecutivo, Rodríguez negó que se trate de una cuestión de déficit fiscal. “El INASE es autosustentable. Se financia con lo que cobra por sus servicios y hasta ha tenido excedentes. Es falso que se lo cierre por falta de fondos”, afirmó.
La académica también alertó sobre el éxodo de profesionales y científicos que afecta al sector. “Estamos perdiendo talentos formados durante más de una década. Muchos investigadores están abandonando la actividad pública y migrando al sector privado o al exterior. Eso es un golpe irreparable en el corto plazo”, lamentó.
Finalmente, Rodríguez dejó un mensaje contundente: “Estamos poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de todos los argentinos. Y también afectando la posibilidad de generar divisas con nuestras exportaciones agroalimentarias. Estas decisiones no solo son erradas: pueden ser irreversibles”.



