La iniciativa busca simplificar las transacciones y registros contables, sin alterar el poder adquisitivo. El símbolo de la nueva moneda será “AG” y comenzaría a regir legalmente en todo el país a partir del 1 de enero de 2026. Durante los primeros seis meses, el peso seguiría en circulación de forma transitoria.

Desde esa fecha, las entidades financieras deberán reconvertir los saldos bancarios, órdenes de pago, cheques, remuneraciones y prestaciones previsionales a la nueva denominación. El proyecto aclara que no se modificarán los contratos existentes, salvo en lo relativo a la moneda de pago.

López Murphy argumentó que la medida reduciría costos operativos, tanto en impresión como en sistemas digitales, y facilitaría la comunicación de precios y presupuestos, actualmente expresados en cifras con múltiples ceros.

El texto también repasa antecedentes históricos de cambios monetarios en Argentina, como el paso del “peso moneda nacional” al “peso ley”, luego al “peso argentino”, el “Austral” y finalmente al peso actual, instaurado en 1991.

Fuente consultada: Noticias Argentinas