Lousteau, líder de la UCR Nacional, logró reunir los ocho votos necesarios para su designación, que incluyeron a seis legisladores de UP (los diputados Leopoldo Moreau, Germán Martínez, Paula Penacca y los senadores Oscar Parrilli, Eduardo “Wado” de Pedro y Florencia López), además de la diputada radical María Coletta y su propio voto. Con este respaldo, Unión por la Patria también aseguró dos puestos clave dentro de la comisión: la vicepresidencia primera, ocupada por el diputado Moreau, último titular de la comisión, y la secretaría, a cargo del senador Parrilli, cercano a Cristina Kirchner y exdirector de la disuelta Agencia Federal de Inteligencia. La vicepresidencia segunda quedó vacante.
La conformación de la comisión y la elección de Lousteau se dieron en un escenario de intensas negociaciones y desacuerdos internos en el oficialismo. Inicialmente, Martín Göerling Lara, del PRO, aparecía como el principal candidato para presidir la comisión, respaldado por Patricia Bullrich. Sin embargo, el prolongado proceso de designación y las tensiones dentro del oficialismo abrieron la puerta para que Lousteau, con el apoyo del kirchnerismo, tomara la presidencia.
Este desenlace fue un golpe para sectores de la oposición, especialmente para los aliados del PRO y La Libertad Avanza (LLA), que no lograron reunir los votos necesarios. Göerling Lara, junto a otros legisladores como Edgardo Kueider (Unidad Federal) y Edith Terenzi (Cambio Federal), quedaron en minoría tras una votación de ocho a seis, que también dejó fuera a los diputados Gabriel Bornoroni, César Treffinger (LLA) y Cristian Ritondo (PRO).
El proceso de nombramiento no estuvo exento de controversias, especialmente en la Cámara de Diputados, donde Martín Menem, en representación de LLA, decidió excluir al bloque de Miguel Pichetto, lo que generó malestar en Encuentro Federal por el incumplimiento de acuerdos previos.
Tras la constitución de la bicameral, Lousteau se refirió a la sesión en Diputados para debatir el DNU 656/24, anticipando el voto en contra del bloque radical al decreto, en línea con los principios democráticos que defiende su partido. Además, subrayó la importancia de la comisión en la fiscalización de las actividades de inteligencia, señalando que el gobierno debe saber que se ejercerá el control conforme a la ley para garantizar el buen funcionamiento del sistema de inteligencia, históricamente afectado por irregularidades.
El senador porteño expresó su deseo de que el DNU sea rechazado en ambas cámaras, destacando el papel esencial de la comisión en la auditoría de los fondos y actividades relacionados con la inteligencia en el país.



