Fuentes oficiales señalaron que la decisión responde al pedido de los propios jugadores, quienes manifestaron que “no hay ánimo de celebración”. Lionel Messi, capitán del equipo, optó por trasladarse directamente a Miami sin pasar por Argentina, lo que reforzó la postura de evitar actos multitudinarios.
El presidente Javier Milei había evaluado la posibilidad de decretar un feriado nacional para facilitar un festejo con la ciudadanía, pero la iniciativa quedó suspendida. Desde Casa Rosada aclararon que el contacto con la Asociación del Fútbol Argentino se mantiene a través de Claudio “Chiqui” Tapia y que cualquier decisión se comunicará oficialmente en las próximas horas.
La recepción protocolar está siendo coordinada por el Ministerio de Seguridad, encabezado por Alejandra Monteoliva, junto con Aerolíneas Argentinas. Se prevé la presencia de una guardia de Granaderos en el aeropuerto para recibir a los jugadores y cuerpo técnico que integran la delegación.
El vuelo de Aerolíneas Argentinas que traslada al plantel desde Nueva York tiene previsto aterrizar en Ezeiza alrededor de las 19 horas. Sin embargo, no todos los futbolistas forman parte de la delegación: algunos regresarán directamente a sus países de residencia en Europa o Estados Unidos.
Mientras tanto, la Casa Rosada amaneció vallada y con accesos restringidos, en un operativo conjunto con la Ciudad de Buenos Aires que se mantendrá hasta el mediodía. El Gobierno busca ordenar la comunicación oficial y evitar confusiones respecto a la cancelación del feriado, aunque todo indica que no habrá festejos públicos.
En definitiva, el regreso de la Selección se dará en un marco sobrio y protocolar, sin actos masivos ni celebraciones oficiales, reflejando el clima de desánimo tras la caída en la final del Mundial.




