El operativo se desarrolló alrededor de las 19:30, cuando el pelotón ingresó al domicilio y encontró al joven atrincherado en la cocina, con manchas de sangre en su cuerpo y en actitud hostil. Los uniformados aplicaron técnicas de mediación y negociación, logrando que el adolescente depusiera su conducta y entregara el arma de manera voluntaria.
Posteriormente, fue asistido por personal del SAME, que constató que las heridas no eran de gravedad, permitiendo su traslado bajo resguardo policial. El joven quedó alojado en la Seccional 39°, a disposición de las autoridades judiciales.
Los familiares recibieron asesoramiento para radicar la denuncia correspondiente. Desde la Policía destacaron la labor de los efectivos de Infantería, quienes evitaron un desenlace trágico mediante el diálogo y sin necesidad de recurrir a la fuerza física.



