De acuerdo a datos oficiales, el grado de dependencia de las provincias hacia los fondos nacionales aumenta en la medida en que tienen una menor generación de recursos propios. La suma total de giros de la Casa Rosada a provincias (descartando a los automáticos de coparticipación), alcanzó los 135.000 millones de pesos. En comparación con los ingresos totales, se refleja que en algunos casos ese dinero equivale hasta el 16,3% de la recaudación, como en el caso de Jujuy, que recibió el año pasado 4.784 millones de pesos mientras sus ingresos totales superaron los 29.000 millones.

Más atrás, con niveles de peso de esas transferencias en sus presupuestos superiores al 10% de la recaudación se encuentran Salta (11,3% de sus ingresos) y Misiones (10,7% del total). Las transferencias corrientes a Buenos Aires fueron en 2017 de 64.000 millones (casi la mitad del total), un 12% de sus ingresos, aunque el ritmo de estos envíos corrientes a la provincia que gobierna María Eugenia Vidal fue alto durante los últimos dos años como compensación por los fondos que no recibió por el tope al Fondo del Conurbano bonaerense. Este año, ya con el Consenso Fiscal firmado, estos envíos tenderán a disminuirse, de acuerdo a lo presupuestado.

Las transferencias corrientes son utilizadas por los gobernadores principalmente para gastos en educación, salud y seguridad social. Los mandatarios provinciales opositores se manifestaron en términos generales favorables al acuerdo con el organismo financiero aunque plantearon objeciones respecto a sus efectos sociales. El entrerriano Gustavo Bordet dijo que espera "responsabilidad para dar garantías de que el Gobierno pueda cumplir con un cometido de financiamiento" y que "si el FMI presenta una tasa razonable de entre el 4 y el 5%, desde el punto de vista financiero es bueno". Por su parte el sanjuanino Sergio Uñac, dijo que "si el Gobierno nacional estima que es necesario el acuerdo con el FMI, hay que creer que así lo es", señaló. El chaqueño Domingo Peppo, en tanto, planteó que el debate estará centrado en el Presupuesto 2019: "No conocemos en detalle, pero sabemos que vamos a tener que trabajar mucho en el Presupuesto 2019, que hay un compromiso de hacerlo juntos. Mi compromiso es acompañar estas herramientas".

El ajuste más pronunciado sobre las transferencias corrientes a provincias tendrá lugar el año que viene, cuando se espera que disminuyan en un 0,3% del producto bruto. Como prenda de negociación, la Casa Rosada podrá mostrar un dato que favorece a los mandatarios: el ritmo de la coparticipación está aumentando por encima de la inflación desde hace varios meses, lo que les daría margen para afrontar los nuevos gastos.


El Gobierno retomó los contactos con las provincias en busca de acordar recortes

Después de la cumbre del G-7 en Canadá y la foto con la titular del FMI, Christine Lagarde, el Gobierno busca retomar la agenda política para conseguir el aval de las provincias al acuerdo con el FMI que se verá traducido en el Presupuesto 2019.

La relación con los gobernadores está al mando del propio Presidente y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y su vice ministro, Sebastián García de Luca. Un similar esquema se implementó cuando el Ejecutivo buscó la firma del pacto fiscal para reducir el déficit y también para conseguir apoyo para frenar al proyecto contra el tarifazo en el Congreso. Ahora la Casa Rosada quiere llegar a los mandatarios provinciales para resolver el plan de financiamiento de obras en todo el país; conseguir la aprobación de leyes en el marco del acuerdo con el Fondo (reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina); y definir el próximo Presupuesto nacional.

En los últimos quince días, Frigerio mantuvo reuniones con 11 gobernadores. Uno de los objetivos principales es realizar un seguimiento de las obras en los distritos, pero también llevar algunos planteos. "Muchos gobernadores se quejan por la falta de participación en sus provincias en la financiación de la Ley de Participación Pública Privada (PPP)", contó a este diario una fuente gubernamental. Muchos de los mandatarios provinciales que pasan por el despacho del ministro del Interior dejaron esa queja y preocupación ante el temor de que se frene la obra pública.

Las últimas visitas a Balcarce 50 fueron de los gobernadores peronistas de Neuquén, Omar Gutiérrez, y de Córdoba, Juan Schiaretti. El primero, con intenciones de reelección, estuvo ayer en las oficinas de la cartera de Interior por segunda vez en dos semanas. El cordobés subió al despacho presidencial para reunirse con Macri y Frigerio. El mendocino Alfredo Cornejo también recorrió los despachos de la Rosada. Al mediodía también hubo otro encuentro con mandatarios en el CCK en el marco del programa "Argentina sin narcotráfico".

La seguidilla de encuentros habían comenzado con Juan Manzur de Tucumán; Gustavo Valdés de Corrientes; Alicia Kirchner de Santa Cruz; Alberto Weretilnek de Río Negro; Sergio Uñac de San Juan; Domingo Peppo de Chaco; Mariano Arcioni de Chubut; Gerardo Morales de Jujuy y Alfredo Cornejo de Mendoza.

La Casa Rosada ya solicitó a las provincias un compromiso mutuo en el financiamiento de las obras públicas, sobre todo en los casos con superávit fiscal en sus distritos. Más allá de la preocupación por las obras, el Gobierno necesita de los mandatarios para avanzar en la aprobación del Presupuesto y consensuar el plan de ajuste que se acordó con el FMI.

Fuente: www.baenegocios.com