El gremio docente fijó su posicionamiento frente al avance del proyecto y lo expresó mediante un comunicado difundido en sus redes sociales, en el que advirtió que la iniciativa “empeora la vida de la docencia y nuestras familias. Flexibiliza las condiciones laborales y ataca los convenios colectivos, dejando que las empresas, estados provinciales, municipales y universidades decidan vacaciones, horarios y ritmos de trabajo”.
Entre los principales cuestionamientos, el CEDEMS alertó que la reforma “quiere limitar el derecho a huelga” al declarar a la educación como “servicio esencial”. En ese sentido, señalaron que esta medida busca “impedir paros y organizaciones. Sin huelga, no hay defensa del salario ni del trabajo”.
Asimismo, el sindicato sostuvo que la normativa abarataría los despidos. Según indicaron, “la reforma rebaja indemnizaciones y facilita despidos. Como está pasando en el Ingenio Ledesma. Eso significa más inestabilidad laboral, miedo a reclamar y mayor precarización para las y los trabajadores”.
Finalmente, el CEDEMS llamó a la unidad de docentes, trabajadores y familias, y se pronunció a favor de impulsar un paro general acompañado por un plan de lucha de las centrales sindicales.



