La movilización se realizó en un contexto de creciente precarización laboral y denuncias de persecución a trabajadores informales. “En la provincia hemos tenido muchísimos casos de situación de persecución”, señaló Méndez, quien también representa al movimiento Barrios de Pie.
Durante la jornada, se repartieron panes bendecidos por el sacerdote de la Catedral, como gesto simbólico de contención. “Se entregaron los panes bendecidos a todos los que estaban en la marcha… es parte del trabajo diario que realizamos, porque es un trabajo de contención, de cuidado en alimentos”, explicó Méndez.
Entre los gremios que acompañaron la movilización estuvieron los docentes autoconvocados de ADEP, el SEOM (Sindicato de Empleados y Obreros Municipales) y el CEDEMS, quienes se sumaron al reclamo por mejores condiciones laborales y salariales.
Méndez advirtió sobre el impacto del retiro estatal en los barrios populares: “Cuando el Estado se retira de los territorios, es un caldo de cultivo para que surjan las organizaciones criminales, el narcotráfico, la trata de personas”. En ese sentido, anunció que se presentará un petitorio al gobierno provincial para exigir políticas públicas de contención.
“El Estado tiene que estar presente. Cuando está, la situación de los barrios es más paliable”, afirmó. Según detalló, de los 20 comedores y merenderos que tenía el movimiento, solo queda uno en funcionamiento, debido a la falta de recursos y al éxodo de trabajadores que ya no pueden sostener el trabajo comunitario.
La consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo” volvió a resonar como símbolo de unidad frente a lo que los movimientos sociales describen como una “catástrofe social planificada”.



