Este incremento en la medición interanual se explicó por la inyección de liquidez derivada del cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC) y por el movimiento comercial que generó el Mundial de fútbol. Ambos factores lograron dinamizar el consumo y traccionar la demanda en rubros específicos, sosteniendo de esta manera el indicador general.

Al analizar el comportamiento sectorial, cuatro de los rubros relevados presentaron un desempeño interanual positivo. Las mayores tasas de crecimiento correspondieron a Perfumería (+9,5%) y a Farmacia (+5,4%), seguidas por Alimentos y bebidas (+2,9%) y por Textil e indumentaria (+1,9%). Por el contrario, las ramas que registraron variaciones negativas fueron Bazar, decoración y muebles (-3,1%), Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción (-2%) y Calzado y marroquinería (-1%).

El índice general de ventas minoristas informado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) mide las ventas realizadas por los comercios relevados bajo cualquier modalidad.

Durante junio se detectó que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 16,7% y una suba intermensual desestacionalizada del 4,1%.

El desempeño minorista de junio reflejó un repunte interanual focalizado, traccionado de manera exclusiva por eventos estacionales y de calendario. La convergencia del inicio del Mundial y la liquidez transitoria aportada por el SAC dinamizaron sectores específicos como perfumería, alimentos e indumentaria. No obstante, este flujo de transacciones resultó altamente selectivo y no logró revertir la caída intermensual, lo que evidenció a un consumidor con el presupuesto restringido que priorizó consumos puntuales y continuó relegando la adquisición de bienes durables.

Por el lado de la oferta, la concreción de las operaciones quedó estrictamente supeditada a los esquemas de financiación en cuotas y beneficios bancarios, exponiendo la falta de liquidez directa del público. Simultáneamente, los comercios reportaron una fuerte erosión de su rentabilidad ante la actualización ineludible de costos fijos estructurales y el avance sostenido de la competencia importadora de productos de consumo. En este contexto de márgenes comprimidos, el empresariado consolidó una postura de cautela financiera, paralizando proyectos de inversión y proyectando un horizonte a corto plazo sin expectativas de expansión.