La calificadora internacional Moody’s Ratings mejoró la calificación crediticia de la Argentina al elevar la nota de emisor de largo plazo en moneda local y extranjera de Caa1 a B3, al tiempo que modificó la perspectiva del país de estable a positiva.
La decisión fue celebrada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien consideró que el cambio refleja la consolidación del proceso de estabilización económica impulsado por el Gobierno nacional.
En su informe, Moody’s señaló que el riesgo de incumplimiento de la Argentina disminuyó significativamente, al considerar que la estabilización macroeconómica superó la etapa inicial del ajuste y avanza hacia una mejora más sostenible de los fundamentos crediticios del país.
La agencia destacó como principales factores los superávits fiscales sostenidos, la desaceleración de la inflación y el avance de la liberalización económica, elementos que, según indicó, fortalecen la credibilidad de la política económica y reducen la volatilidad macroeconómica.
Además, remarcó que la posición externa del país mejoró gracias al crecimiento de las exportaciones, el aumento de la inversión extranjera directa en sectores estratégicos como energía y minería y un mejor acceso al financiamiento internacional.
Expectativas favorables para los próximos años
Moody’s explicó que la nueva perspectiva positiva refleja la posibilidad de una nueva mejora en la calificación si continúa el proceso de estabilización económica y se consolidan las reformas estructurales.
Si bien advirtió que persisten riesgos políticos de cara a las elecciones generales de 2027, sostuvo que el escenario de incertidumbre es menor que en procesos electorales anteriores, lo que incrementa las posibilidades de continuidad de las actuales políticas económicas.
La calificadora también elevó el techo de calificación de Argentina a Ba3 en moneda local y B1 en moneda extranjera, lo que podría facilitar mejores condiciones de financiamiento para empresas argentinas con buen perfil crediticio.
En paralelo, destacó que la recapitalización del Banco Central y la reducción de los pasivos dentro del sector público fortalecen la capacidad de la política económica, mientras que la baja de la inflación favorece la recuperación del poder adquisitivo y mejora la confianza.
En cuanto a las perspectivas de crecimiento, Moody’s proyectó que el Producto Bruto Interno (PBI) argentino crecerá 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027.
El Gobierno destacó el impacto sobre las inversiones
El viceministro de Economía, José Luis Daza, aseguró que con esta decisión las tres principales calificadoras internacionales —Moody’s, S&P y Fitch Ratings— ubican a la Argentina en la misma categoría crediticia (B-) por primera vez en más de diez años.
Según explicó, esto habilita a numerosos fondos institucionales internacionales, cuyos reglamentos exigen calificaciones mínimas otorgadas por dos o tres agencias, a volver a invertir en el país.
Asimismo, sostuvo que la mejora del techo de calificación permitirá que muchas empresas argentinas accedan a mejores notas crediticias, reduciendo sus costos de financiamiento y ampliando las posibilidades de obtener recursos en los mercados internacionales.
Finalmente, Daza resaltó el cambio de perspectiva de estable a positiva, al considerar que refleja la expectativa de Moody’s de que, si el programa económico mantiene su rumbo, existen mayores probabilidades de una nueva mejora de la calificación durante los próximos 12 a 18 meses.




