El estudio también alertó que el 28,8% de los menores sufre inseguridad alimentaria y que un 13,2% atraviesa su forma más severa. En términos concretos, casi 3 de cada 10 chicos no comen regularmente.
Desde la UCA remarcaron que, si bien hubo una mejora respecto de 2024, la situación sigue siendo estructural. “El dato trae alivio, pero no debe confundirse una mejora coyuntural con la solución de un problema de fondo”, señalaron.
Una pobreza que no retrocede
La evolución histórica muestra que la pobreza infantil en Argentina creció en las últimas décadas. En 2010 alcanzaba al 45,2% de los niños y adolescentes, tuvo una leve baja entre 2011 y 2012 y luego inició un deterioro sostenido.
Los picos más altos se registraron entre 2020 y 2021, con niveles cercanos al 65%, y un máximo histórico en 2023, cuando llegó al 62,9%.
Aunque en 2025 el porcentaje bajó a 53,6%, la UCA sostuvo que “el nivel sigue siendo muy superior al de 2010 y a los mejores años de la década pasada”.
En el caso de la indigencia, la tendencia fue similar. Había comenzado en 11,4% en 2010, bajó al 8% en 2011 y 2012, y luego volvió a crecer hasta alcanzar un pico de 17,7% en 2024. Este año descendió al 10,7%.
Comida, salud y vivienda
El informe expuso además que la asistencia alimentaria llegó al 64,8% de los niños y adolescentes, una cifra récord impulsada por los comedores escolares, comunitarios y la Tarjeta Alimentar.
A su vez, la cobertura de programas como la Asignación Universal por Hijo alcanzó al 42,5% de los menores, aunque mostró una caída de 3,3 puntos porcentuales respecto del año pasado.
Para la investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Ianina Tuñón, estas políticas “no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal”.
“Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos”, agregó.
Las otras carencias
El reporte también mostró que el 19,8% de los niños dejó de asistir al médico, al odontólogo o a ambos por motivos económicos durante 2025.
La atención odontológica aparece como la más postergada. Según la UCA, esta situación afecta la nutrición, la autoestima y la calidad de vida de los chicos.
En paralelo, persisten problemas habitacionales y de acceso a servicios básicos. El 18,1% de los niños vive en viviendas precarias, el 20,9% en situación de hacinamiento y el 42% en hogares sin saneamiento adecuado.
El informe concluye que, aunque algunos indicadores mejoraron en el último año, las desigualdades sociales siguen marcando la vida cotidiana de millones de chicos en Argentina.



