La misión incluye un componente clave para Argentina: el microsatélite Atenea, desarrollado por instituciones nacionales, que será desplegado durante el viaje a una altitud aproximada de 70.000 kilómetros.
Una misión histórica rumbo a la Luna
Artemis II transporta a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en una travesía de casi 10 días que rodeará la Luna sin alunizar.
Se trata de la primera misión tripulada que alcanza la órbita lunar en más de medio siglo, e incluye hitos como la participación de la primera mujer y el primer astronauta no estadounidense en este tipo de vuelo.
Tras el lanzamiento, la cápsula Orion logró insertarse en órbita terrestre y comenzó una serie de maniobras técnicas para preparar la inyección translunar.
Cómo será el viaje de 10 días
Durante las primeras horas, la tripulación realizó ajustes orbitales y verificaciones de sistemas críticos. Según informó la NASA, los astronautas alternarán períodos de descanso con tareas técnicas.
Entre las actividades previstas se incluyen pruebas del sistema de soporte vital, chequeo de comunicaciones con la Red del Espacio Profundo y reorganización del interior de la nave para su habitabilidad.
Además, Orion desplegó sus paneles solares, cada uno de siete metros de largo, fundamentales para el suministro de energía durante la misión.
Argentina, protagonista con el satélite Atenea
Uno de los aspectos destacados del vuelo es la participación argentina a través del satélite Atenea, un CubeSat desarrollado por la CONAE junto a universidades públicas y organismos científicos.
El dispositivo será liberado cuando la nave alcance unos 70.000 kilómetros de distancia de la Tierra, una altura inédita para tecnología nacional.
El proyecto fue seleccionado entre propuestas de casi 50 países, y Argentina fue uno de los cuatro elegidos para integrar carga útil en la misión.

Ciencia, tecnología y validación en el espacio profundo
Atenea tendrá como objetivo validar tecnologías en condiciones extremas, medir radiación en órbitas altas y analizar sistemas de navegación satelital.
El ingeniero Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, explicó que el desarrollo debió cumplir “estándares de seguridad extremadamente estrictos” para formar parte de una misión tripulada.
Por su parte, el ingeniero Fernando Filippetti destacó que el proyecto permitirá “probar sistemas en condiciones reales” y avanzar en el desarrollo de tecnología espacial nacional.
Presencia argentina en el lanzamiento
El secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Dario Genua, estuvo presente en el despegue y celebró la participación del país.
“¡La emoción es total! Acabamos de vivir el histórico despegue de la misión a la Luna”, expresó en redes sociales, donde también destacó el despliegue próximo de Atenea.
La misión Artemis II se enmarca en un programa más amplio que busca establecer presencia humana sostenida en la Luna y avanzar hacia futuras misiones a Marte.
Con Atenea en camino, Argentina logra posicionarse en un grupo reducido de países que integran tecnología propia en una misión tripulada de alcance lunar, en un paso que proyecta su desarrollo científico hacia el escenario espacial global.



