En el último bimestre de 2025, desaparecieron 1.562 firmas, consolidando una tendencia que, según distintos análisis, ya se ubica entre las más críticas de las últimas décadas.
De acuerdo a un informe de Fundar, la pérdida de empresas en este período es comparable con la registrada durante la pandemia. En términos porcentuales, el retroceso alcanza el 4,4% del total de unidades productivas desde el inicio de la actual gestión.
Caída sostenida y señales de alerta
El fenómeno no se limita a pequeñas y medianas empresas. En los últimos meses, también grandes compañías comenzaron a evidenciar dificultades, en un contexto marcado por la apertura de importaciones, la caída del consumo interno y tensiones cambiarias.
Solo en diciembre se registró el cierre de 670 empresas, mientras que el acumulado interanual muestra 22 meses consecutivos de caída.
A pesar de que la economía creció un 4,4% en 2025 -según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)- ese repunte no se tradujo en una mejora del empleo ni en la recuperación del sector productivo.
Menos empleo y menor actividad
Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundidos por la Secretaría de Trabajo, muestran que el empleo registrado cayó un 1% interanual en 2025, lo que equivale a 106.200 puestos de trabajo menos respecto a diciembre de 2024.
Desde el inicio del gobierno, la destrucción de empleo asciende a 288.815 puestos formales, en un contexto donde el monotributo aparece como principal mecanismo de contención.
En paralelo, la industria opera con niveles de capacidad instalada del 53,6%, el registro más bajo para un inicio de año desde 2002, según el INDEC.
Presión sobre la industria
El impacto se extiende a toda la estructura productiva. Casos como el cierre de la planta de FATE en San Fernando o los ajustes en empresas como Newsan, Whirlpool y Quilmes reflejan un escenario de retracción generalizada.
Según la Unión Industrial Argentina (UIA), el 45,6% de las empresas reporta dificultades para afrontar pagos de salarios, proveedores o compromisos financieros, mientras que el 22,2% redujo su plantilla de personal.
A su vez, más de la mitad de las industrias (54,1%) declaró tener niveles de pedidos por debajo de lo habitual, lo que expone la debilidad del mercado interno.
Entre el ajuste y la expectativa
Desde el Gobierno nacional sostienen que el ajuste forma parte de un proceso necesario para estabilizar la economía y reducir la inflación. Sin embargo, distintos sectores advierten que el actual rumbo podría profundizar la pérdida de empresas y empleo si no se revierte la tendencia.
Mientras tanto, los datos muestran una economía que crece en algunos sectores -como el agro, la minería y la energía- pero que convive con un retroceso notorio en el entramado productivo y laboral.
El desafío, hacia adelante, será si la prometida estabilización logra traducirse en una recuperación real del tejido empresarial o si la caída de empresas continúa marcando el pulso de la economía argentina.



