La compañía, que operaba bajo la razón social Lácteos Conosur S.A. y estaba controlada por el grupo venezolano Maralac, había llegado a procesar hasta 250.000 litros diarios de leche. Sin embargo, la planta permaneció paralizada durante tres meses, sin ingresos ni cumplimiento de los planes exigidos por la Justicia.

El fallo judicial dispuso la inhabilitación definitiva de la firma y la inhibición de bienes. Además, Jorge Luis Borges León, responsable de la administración, quedó inhabilitado y deberá pedir autorización judicial para salir del país mientras avanza la investigación por posibles irregularidades.

Durante la crisis, los trabajadores realizaron protestas y acampes frente al establecimiento, acompañados por vecinos de Suipacha y Chivilcoy, reclamando respuestas ante el temor de perder sus fuentes de trabajo.

El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina informó que en diciembre de 2025 las ventas cayeron un 0,4% respecto al mes anterior y un 1,1% en comparación interanual. Aunque el acumulado anual mostró un repunte del 5,2%, no alcanzó para revertir la fuerte contracción de 2024, cuando el consumo se desplomó un 9,7%.

La quiebra de La Suipachense se suma a las dificultades de otras empresas como Sancor, ARSA y Verónica, y refleja un deterioro estructural del sector, que enfrenta sobreoferta, restricciones a la exportación y precios poco competitivos.

Con información de: Canal 26