Durante la madrugada, grupos de agentes encapuchados y sus familias se concentraron frente a la Jefatura de Policía en Rosario, donde exigieron respuestas al reclamo salarial, que consideraron “completamente legítimo”. Según manifestaron, el dialogo oficial se cortó después de una reunión con autoridades y luego, frente a Fiscalía, hubo represión contra familiares y personal retirado, lo que generó mayor malestar.
El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, reconoció que las necesidades planteadas por las fuerzas son atendibles, pero advirtió que varios grupos protagonizaron acciones que calificó de “violentas” y “antijurídicas” con el objetivo de “desestabilizar el despliegue preventivo”. Señaló que no menos de veinte unidades policiales en Rosario fueron paralizadas y abandonadas frente a la jefatura, lo que derivó en la apertura de procedimientos administrativos y sanciones que incluyen retiro de arma y chaleco antibalas para quienes participaron.
El Gobierno también trabaja con el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe para investigar posibles ilícitos penales tanto de efectivos como de “grupos marginales” vinculados a las acciones. A pesar del conflicto, Cococcioni aseguró que el Estado provincial continúa dispuesto a negociar sobre salarios y condiciones laborales sin afectar la seguridad pública.
En paralelo, el vocero de los policías autoconvocados, Gabriel Sarla, dio una versión distinta de los hechos. En diálogo con TN, afirmó que el reclamo comenzó de forma pacífica y que el conflicto se profundizó tras el corte del diálogo con el Gobierno provincial. “Desde el miércoles de la semana pasada venimos haciendo un reclamo completamente legítimo”, sostuvo y agregó que tras una reunión con el ministro de Seguridad “no se tuvo más comunicación con el Gobierno”.
Sarla ubicó el punto de inflexión en un episodio ocurrido frente a la sede de Fiscalía, durante una vigilia en memoria de policías fallecidos. “Luego de prender las velas en memoria de los suicidios que hubo dentro de la policía, el jefe de Policía de la provincia comenzó a reprimir a la gente que estaba”, afirmó. Según indicó, en el lugar se encontraban familiares de efectivos y personal retirado.
Consultado sobre las denuncias oficiales por abandono de funciones, el vocero sostuvo que algunos policías dejaron sus puestos porque “le estaban pegando a sus familiares”. Ante la consulta sobre quiénes participaron de esos hechos, señaló que se trató de “otros grupos de policías de otras localidades que fueron llamados como grupos de combate”.
En relación con los salarios, Sarla rechazó versiones que indicaban que los sueldos de la policía santafesina superan a los de fuerzas federales. “Esa información es completamente errónea”, afirmó. Precisó que un agente que recién ingresa cobra “entre 800 y 900 mil pesos de bolsillo” y que un efectivo con 14 o 15 años de antigüedad “no llega al millón trescientos o millón cuatrocientos pesos”.
El vocero también aseguró que, tras los incidentes y las declaraciones oficiales, no recibió llamados formales ni informales por parte de las autoridades provinciales. “Estamos completamente a la espera de que se comuniquen para poder mantener un diálogo”, sostuvo, y señaló que los policías autoconvocados continuaron reuniéndose para definir los pasos a seguir.
Con información de: Infobae



