En medio de la volatilidad de los mercados y la expectativa por el salvataje financiero que impulsa Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner el foco en las tareas pendientes del programa económico argentino.

Nigel Chalk, quien a fin de mes asumirá como nuevo director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, insistió en que la prioridad del Gobierno debe ser reducir la inflación y fortalecer las reservas del Banco Central, dos de los pilares que el organismo considera esenciales para sostener el plan de estabilización.

“Buscamos un conjunto coherente de políticas macroeconómicas que incluyan medidas para reducir la inflación y acumular reservas, pero también políticas que sienten las bases para un crecimiento sólido y sostenido en Argentina”, afirmó Chalk durante una conferencia de prensa en Washington.

El economista británico evitó referirse a los detalles técnicos del rescate financiero que Estados Unidos concedió a la Argentina, aunque reconoció la “coordinación estrecha” entre el Fondo, el Tesoro norteamericano y el equipo económico de Javier Milei.

“Nuestro personal ha estado muy involucrado tanto con Argentina como con el Tesoro estadounidense. Nos comprometemos a trabajar con ambas partes para apoyar la estabilidad y el crecimiento del país”, subrayó.

El anuncio llega apenas días después del almuerzo entre Donald Trump y Javier Milei en la Casa Blanca, encuentro tras el cual Scott Bessent, secretario del Tesoro norteamericano, ejecutó una serie de medidas para desplegar la asistencia financiera. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, también participó en las gestiones, manteniendo sucesivos contactos con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili.

La coordinación entre Washington y el FMI busca reforzar las reservas argentinas en un contexto crítico: entre enero y julio de 2026 el país deberá afrontar vencimientos por casi 9.000 millones de dólares con bonistas privados y organismos multilaterales, una cifra que el Banco Central no posee en sus arcas.

El programa con el Fondo mantiene tres metas principales: control de la emisión monetaria, equilibrio fiscal y acumulación de reservas. Si bien el gobierno libertario cumplió con las dos primeras, debió pedir un waiver (perdón) por incumplimientos en la tercera durante la primera revisión del organismo.

El auxilio estadounidense —una herramienta que Washington no utilizaba desde el terremoto de Japón en 2011— busca evitar un nuevo escenario de default y blindar políticamente la gestión de Milei en plena recta final hacia las elecciones legislativas del 26 de octubre.

En las últimas jornadas, Caputo y Bausili mantuvieron intensas reuniones con inversores y funcionarios en Washington, donde defendieron la continuidad del programa de ajuste incluso ante un eventual cambio político.

Si bien los mercados respaldaron la consistencia técnica del plan, persisten las dudas sobre la estabilidad política y económica en caso de que el peronismo logre un avance electoral en los comicios de medio término.