El salvaje triple femicidio de Lara Gutiérrez (15), Brenda del Castillo (20) y Morena Verdi (20) continúa generando conmoción. Mientras la investigación suma detenidos, la Justicia ordenó la captura nacional e internacional de Matías Agustín Ozorio, alias “Tati”, de 28 años, acusado de ser el ladero de “Pequeño J”, supuesto jefe narco que habría ordenado las ejecuciones.

Según la imputación del fiscal Gastón Duplaá, Ozorio participó de manera directa en el crimen bajo la figura de “triple homicidio calificado por alevosía, ensañamiento, concurso premeditado y violencia de género”, delitos que contemplan una pena de hasta 35 años de prisión.

La cédula roja de Interpol, emitida en las últimas horas, ya circula de forma privada entre todas las fuerzas de seguridad del mundo, mientras que el rostro del prófugo fue difundido por primera vez este viernes. Hasta hace pocos días, residía en la Villa 21-24 y se movía entre los asentamientos Zavaleta, 1-11-14 y distintos puntos del sur del conurbano bonaerense.

En paralelo, la investigación apunta al paradero de “Pequeño J”, identificado como Julio Valverde o Montana, de 23 años y nacionalidad peruana, considerado el líder de la banda. Los allanamientos en La Matanza no arrojaron resultados y, por ahora, sigue siendo un “fantasma” para la Justicia.

El caso ya tiene cuatro detenidos: Maximiliano Andrés Parra, Daniela Iara Ibarra, Miguel Ángel Villanueva Silva y Celeste Magalí González Guerrero, todos vinculados de manera directa al hecho. La causa está ahora en manos del fiscal de Homicidios de La Matanza, Adrián Arribas, quien deberá continuar el armado del complejo rompecabezas.

Las jóvenes habrían sido engañadas el viernes 19 de septiembre con una promesa de 300 dólares cada una para asistir a una fiesta o a un encuentro con un hombre. Ese evento nunca existió. Subieron a una Chevrolet Tracker blanca y fueron llevadas a su destino final.

El fiscal Duplaá describió el crimen como un hecho de “sufrimiento inhumano”, ya que las víctimas fueron sometidas a golpes, cortes y torturas que excedieron cualquier acción necesaria para dar muerte. Incluso, la brutal agresión habría sido transmitida en vivo por redes sociales ante la mirada de unas 45 personas.

La madrugada del miércoles, sus cuerpos fueron hallados en un pozo con lesiones indescriptibles, cerrando uno de los capítulos más atroces del narcotráfico en Argentina.