Tras la celebración de la Santa Misa conclusiva del Jubileo de las Familias, los Niños, los Abuelos y los Ancianos, que congregó a fieles de 131 países, el Papa León XIV manifestó su alegría por la presencia de tantos niños, a quienes consideró una fuente de esperanza. "Estoy contento de acoger a tantos niños, que reavivan nuestra esperanza", expresó el Pontífice con evidente emoción.

El Papa definió a las familias como "pequeñas iglesias domésticas, en las que el Evangelio es acogido y transmitido". En ese sentido, recordó la carta Gratissimam sane de San Juan Pablo II, citando que "la familia tiene su origen en el amor con que el Creador abraza al mundo creado", y deseó que "la fe, la esperanza y la caridad crezcan siempre en nuestras familias". La Plaza de San Pedro se colmó de peregrinos desde tempranas horas de la mañana, un testimonio de la relevancia de este encuentro jubilar.

En su alocución, el Santo Padre extendió su gratitud a los abuelos y ancianos, a quienes calificó como un "modelo genuino de fe e inspiración para las generaciones jóvenes". Concluyó su saludo con una cálida exclamación: "¡Gracias por venir!". Posteriormente, el Obispo de Roma saludó a todos los peregrinos presentes, haciendo una mención especial a los provenientes de la diócesis de Mondovì, en la región de Piamonte.

Finalmente, el Santo Padre rememoró la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, agradeciendo a los profesionales de los medios que, "cuidando la calidad ética de los mensajes, ayudan a las familias en su tarea educativa".

Concluyó su mensaje encomendando a la Virgen María a todas las familias del mundo, especialmente a aquellas que atraviesan momentos difíciles. "Pienso especialmente en aquellas que sufren a causa de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en otras partes del mundo. Que la Madre de Dios nos ayude a caminar juntos por el sendero de la paz", clamó el Pontífice.