El informe médico, emitido pasadas las 19 horas en Roma (15 en la Argentina), señala que las condiciones del Santo Padre siguen siendo críticas. "Esta mañana, el Papa Francisco presentó una crisis respiratoria asmática prolongada, que requirió además la aplicación de alto flujo de oxígeno", detalló el parte oficial. Además, los análisis de sangre evidenciaron trombocitopenia asociada a anemia, lo que motivó la administración de transfusiones sanguíneas.

A pesar de las dificultades, el Papa pasó el día en su sillón, aunque con mayores dolores que el día anterior. La doctora Annalisa Bilotta, del hospital internacional Salvator Mundis, explicó que la situación del Pontífice se agravó. "El hecho de que el pronóstico sea reservado significa que la evolución del cuadro es incierta y potencialmente grave", afirmó la especialista.

Una situación impredecible

Bilotta explicó que la crisis respiratoria aguda que sufrió el Papa significa una falta de oxígeno severa. "Evidentemente, el Santo Padre no podía respirar adecuadamente y requirió una dosis alta de oxígeno administrada a gran velocidad", comentó. A su vez, los médicos evitaron precisar la cantidad de unidades de sangre transfundidas, aunque señalaron que la trombocitopenia y la anemia complican aún más su cuadro general.

Desde el Vaticano, se intentó moderar la alarma, recordando que el cirujano Sergio Alfieri ya había advertido en una conferencia de prensa que el Papa no estaba fuera de peligro. Además, aclararon que las transfusiones de sangre están relacionadas con la baja de plaquetas y no con un cuadro de sepsis. Sin embargo, el riesgo de septicemia sigue presente debido a la infección pulmonar que padece el Pontífice.

El exarzobispo de Buenos Aires, de 88 años, continúa con la terapia médica indicada y, a pesar de las crisis, logró alimentarse con normalidad durante la jornada. No obstante, tuvo que reducir por completo sus actividades de trabajo. "El Papa sigue atento, pero pasó un día difícil", indica el parte oficial. En línea con ello, el Vaticano ya confirmó que este domingo no recitará la tradicional oración del Ángelus.

Internaciones previas y un estado de salud frágil

Esta es la cuarta vez que el papa Francisco es hospitalizado en el policlínico Gemelli, donde los papas tienen una suite especial en el décimo piso. En todas sus internaciones previas, Francisco mostró gestos de cercanía con los pacientes pediátricos del hospital, a quienes solía visitar y entregar obsequios.

Su primera internación ocurrió en julio de 2021 debido a una diverticulitis, que requirió una cirugía en la que le extirparon 33 centímetros de intestino. Posteriormente, en junio de 2023, volvió a ser operado por el mismo especialista. Con el paso del tiempo, el Sumo Pontífice ha tenido que enfrentar otros problemas de salud, como la artrosis en sus rodillas, que lo obligó a utilizar silla de ruedas desde mayo de 2022.

En los últimos inviernos, su bronquitis crónica y la debilidad pulmonar, consecuencia de una neumonía que sufrió a los 21 años y por la cual le extirparon parte del pulmón derecho, fueron un factor recurrente de preocupación. Esta fragilidad ya lo había llevado a suspender audiencias, interrumpir discursos y cancelar un viaje a Dubai para una cumbre climática.

Una hospitalización prolongada

La decisión de internar al Papa se tomó el 14 de febrero, luego de que arrastrara durante semanas una bronquitis que había hinchado su rostro debido al uso de corticoides. Pese a las recomendaciones médicas, Francisco continuó con su agenda hasta que el viernes 14 de febrero su estado de salud empeoró y fue ingresado al hospital. En los días siguientes, los informes médicos comenzaron a reflejar la gravedad de su cuadro, con el diagnóstico de una "infección polimicrobiana de las vías respiratorias" y posteriormente, una neumonía bilateral.

El Papa, reconocido por su inquebrantable ritmo de trabajo, había mantenido audiencias hasta el último momento antes de su internación. Sin embargo, su actual estado de salud lo que obligó a frenar su agenda completamente. La comunidad católica y fieles de todo el mundo permanecen en oración por su pronta recuperación, mientras el Vaticano continúa actualizando su evolución día a día.