
A un año de la muerte del Papa, José Ignacio expresó al medio Infobae la dificultad de enfrentar la ausencia y el vacío que dejó en la familia y en la comunidad de fieles. “Soy una persona que extraña enormemente a su tío”, confesó, y agregó que los homenajes y celebraciones recientes “te hacen sentir que está más presente que nunca, más allá de que ese teléfono ya no suena más”.
El sobrino destacó el legado de Francisco en la transformación de la Iglesia hacia una institución más cercana y comprometida con los sectores vulnerables. “Hizo una Iglesia pobre para los pobres y pastores con olor a oveja”, recordó, subrayando también su lucha contra la pedofilia y el reordenamiento financiero del Vaticano.
Entre las anécdotas familiares, relató el impacto de recibir una llamada apenas fue elegido Papa. “Levanté el teléfono y escuché una voz lejana y cansada. Pregunté quién era y me dijo: ‘Jorge, boludo’”, contó con humor, reflejando la sencillez que mantuvo siempre en el trato con sus seres queridos.
José Ignacio también recordó episodios de fuerte carga simbólica, como cuando Francisco se postró ante autoridades de Sudán del Sur para pedir paz. “Se tiró a los pies de las autoridades pidiendo que dejen de atacarse y cuiden a su gente”, relató.

El vínculo con la familia se mantuvo constante, especialmente a través de llamadas dominicales a su hermana María Elena. Además, el sobrino evocó las bromas futbolísticas entre hinchas de San Lorenzo y River, que se repetían dos veces al año y mostraban el costado más cotidiano del Pontífice.



