El consumo, uno de los rubros más afectados por la recesión, vio una reducción importante en las cuentas publicitarias, las cuales son esenciales para la financiación de empresas periodísticas. Desde el 1 de enero, el Observatorio de Fopea recopiló datos sobre el contexto laboral de los periodistas, revelando un panorama preocupante para el ejercicio de la profesión en el país.
Crisis en el Sistema Público de Medios
El sistema de medios públicos fue particularmente afectado. En los medios del Estado Nacional, se registraron 386 cesantías, con Télam, la agencia oficial de noticias, liderando con 370 retiros voluntarios. El presidente había anunciado el cierre de Télam en su mensaje a la Asamblea Legislativa el 1 de marzo, lo cual se concretó pocos días después. Aunque se intentó reabrir algunas áreas de la agencia, el proceso fue revertido, dejando en incertidumbre a unos 400 empleados que no se acogieron al retiro voluntario.
Además, se registraron unas 100 rescisiones en Radio Nacional, principalmente de contratos artísticos, y 16 despidos de personal de planta en varias filiales. Aunque la Televisión Pública no reportó despidos de personal de planta, se observó una reducción de un centenar de contratos artísticos, afectando a periodistas de diversos espacios.
El 16 de julio, el gobierno anunció un plan de retiros voluntarios para empleados de Radio Nacional, TV Pública y Canal 12 de Trenque Lauquen, lo que genera más incertidumbre en un sector ya afectado por la crisis.
Impacto en el ámbito universitario
El sistema público universitario también fue golpeado, particularmente en los Servicios de Radio y Televisión (SRT) de la Universidad Nacional de Córdoba. Desde marzo, se implementaron retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, con 63 empleados, incluidos varios periodistas, siendo afectados. Un plan de recorte adicional propone la eliminación de 72 puestos de trabajo, en un proceso que aún está en desarrollo.
El panorama en el ámbito privado
El sector privado no estuvo exento de la crisis. Desde el inicio de 2024, se perdieron alrededor de un centenar de puestos de trabajo en medios privados, en medio de un proceso de transformación que incluye el cierre de imprentas, la discontinuación de ediciones impresas, apagones de señales de radio y televisión, y la reducción de producciones audiovisuales.
El recorte de la pauta publicitaria oficial y la eliminación parcial de subsidios a los servicios públicos fueron factores determinantes en la crisis que enfrenta el periodismo argentino. El aumento de tarifas de energía, junto con una pronunciada caída en la actividad económica, exacerbó los desafíos que enfrenta el sector, en un contexto que algunos comparan con la crisis sufrida durante la pandemia de Covid-19.
El informe de Fopea subrayó la necesidad urgente de políticas que protejan y fortalezcan el ejercicio periodístico en Argentina, en medio de una crisis que amenaza la libertad de prensa y el acceso a la información en el país.



