Los resultados muestran una victoria opositora que superó las previsiones iniciales y alcanzó territorios históricamente republicanos. La nueva mayoría legislativa tendrá capacidad para bloquear iniciativas presidenciales, rechazar nombramientos e impulsar investigaciones sobre la administración republicana.

En los comicios se renovaron los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 bancas del Senado y 36 gobernaciones. El resultado abre una nueva etapa de gobierno dividido, con Trump obligado a negociar con una oposición que tendrá mayor poder de control parlamentario.

Una derrota republicana que sacudió los bastiones históricos

La victoria demócrata tuvo especial impacto en el Senado. La oposición consiguió arrebatarles al menos siete bancas a los republicanos, con triunfos en Kansas, Iowa, Texas, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Uno de los resultados más resonantes llegó desde Texas, donde James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y consiguió una banca para los demócratas después de casi cuatro décadas sin victorias en elecciones senatoriales en ese estado.

En Carolina del Sur, Annie Andrews también consiguió imponerse frente a Darline Graham, mientras que en Kansas Adam Hamilton derrotó al senador republicano Roger Marshall. En Iowa, Josh Turek logró otra victoria significativa para la oposición.

En la Cámara de Representantes, los demócratas alcanzaron el mínimo de 218 bancas necesario para controlar el recinto y consiguieron imponerse en más de dos decenas de distritos que estaban en manos republicanas.

La economía y la guerra con Irán pasaron factura

El costo de vida, la inflación y el conflicto militar con Irán fueron algunos de los principales factores que marcaron el comportamiento electoral.

Según las encuestas de salida difundidas por medios estadounidenses, tres de cada cuatro votantes manifestaron enojo o ins