Y en política, cuando faltan menos de nueve meses para una elección, una frase tan corta puede decir bastante.
Sadir eligió no acelerar los tiempos. Mientras en otras provincias los gobernadores comienzan a discutir abiertamente acuerdos con La Libertad Avanza, el mandatario jujeño parece transitar otro camino: primero territorio, después acuerdos.
La señal política se produjo este viernes en la Legislatura de la Provincia, donde el gobernador había sido invitado a participar de la celebración de la Pachamama. Aunque optó por mantener un perfil bajo durante el acto, mantuvo un breve encuentro con el vicegobernador Alberto Bernis, quien además de haberlo invitado había llegado con la intención de saludarlo personalmente.
El contacto se produjo en un contexto en el que ambos tienen pendiente una reunión de trabajo que podría concretarse durante la próxima semana. Allí se espera avanzar sobre distintas iniciativas de gestión y, especialmente, sobre los proyectos legislativos que el oficialismo busca encaminar para lo que resta del año.
Entre los temas pendientes aparece la Ley de Coparticipación Municipal, una iniciativa de alto impacto para los municipios y que requerirá acuerdos políticos para avanzar en la Legislatura. El oficialismo también deberá mantener alineado a su bloque y consolidar el acompañamiento de los sectores aliados para garantizar el tratamiento de las iniciativas que aún permanecen pendientes.
La campaña que todavía no se llama campaña
Después del 23 de agosto, el gobernador desplegó una agenda territorial que difícilmente pueda leerse solamente como una sucesión de actos de gobierno.
El 24 de agosto, estuvo en Alto Comedero y Palpalá, donde puso en marcha el colector cloacal de Zona Baja, una obra superior a los $700 millones, y luego inauguró junto a la ministra de Educación Daniela Teseira las obras de la Escuela N° 38 Juanita Stevens y el JIN N° 15.
El 25, recibió a representantes de EXAR para avanzar en la segunda fase de Cauchari-Olaroz, con una agenda vinculada al litio, nuevas inversiones, producción y empleo.
El 26, la agenda fue todavía más territorial: Monterrico, El Carmen y nuevamente Alto Comedero. Recorrió obras de agua potable destinadas a más de 3.000 familias, inauguró la pavimentación de calle Gorriti junto al intendente Víctor González y supervisó el avance de la avenida Juellar, destinada a mejorar la conexión con Palpalá.
El 27, Sadir se trasladó a Palma Sola para inaugurar las obras del Bachillerato N° 5 “Octavio Federico Bernis”. Y ese mismo día llegó a El Fuerte, donde participó del aniversario de la comunidad e inauguró formalmente la segunda etapa de la avenida Santa Bárbara, junto a la comisionada Carolina López.
Ahí apareció otro dato político que no pasó inadvertido: durante el aniversario, la comisionada municipal expresó públicamente su respaldo a la reelección de Sadir por cuatro años más, en línea con otros intendentes que ya comenzaron a definir su acompañamiento al proyecto electoral del gobernador para 2027.
Y este viernes 28, la agenda volvió a San Salvador: los 66 años del Hospital Pablo Soria y la inauguración de una nueva sala de internación. Por la tarde, junto a Bernis, acompañó la previa del partido entre Los Pumas y Australia en el estadio 23 de Agosto.
Una semana. Varias localidades. Obras. Intendentes. Funcionarios. Comunidades educativas. Empresarios. Salud. Deporte.
No parece una campaña, pero se parece bastante a la construcción territorial de una.
Afuera, el tablero empieza a moverse
Mientras Sadir dice que “todavía falta mucho”, el escenario nacional comenzó a acelerar.
El caso de Chubut es quizás el más visible. El gobernador Ignacio Torres rechazó, por ahora, una alianza con La Libertad Avanza y dejó claro que en su provincia primero se discutirá la agenda de Chubut. El mandatario patagónico marcó así distancia de un acuerdo electoral inmediato y evitó que la discusión quede reducida a un armado nacional.
En Entre Ríos, Rogelio Frigerio aparece entre los gobernadores con mayor disposición al diálogo con la Casa Rosada y participó esta semana de una reunión con el jefe de Gabinete Diego Santilli, junto a Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro.
Córdoba mantiene una posición propia. Llaryora negocia y acompaña algunas iniciativas nacionales, pero no aparece, por ahora, una alianza electoral cerrada.
Pullaro en Santa Fe transita una lógica similar: diálogo institucional, negociación legislativa y autonomía política.
En Salta, Gustavo Sáenz marcó una diferencia importante: dijo no tener relación política con los libertarios de su provincia, aunque mantiene abierto el diálogo institucional con Javier Milei y su gobierno.
Y en Mendoza, el oficialismo de Alfredo Cornejo aparece dentro del radar de las conversaciones que buscan ordenar el mapa electoral hacia 2027.
El movimiento tiene un denominador común: La Libertad Avanza necesita territorio y los gobernadores necesitan volumen político.
El dilema jujeño
Ahí aparece Jujuy.
El oficialismo jujeño tiene una estructura territorial consolidada, pero el escenario electoral que viene obliga a mirar más allá de las fronteras del propio espacio. La pregunta ya no es solamente quién será candidato a gobernador, sino con qué estructura, con qué aliados y bajo qué sello se competirá.
Sadir, por ahora, no parece dispuesto a responder esa pregunta.
Su “todavía falta mucho” encaja con una característica que lo acompañó durante buena parte de su carrera política: la prudencia para mover las piezas antes de tiempo.
Pero cautela no significa quietud.
Mientras evita ponerle nombre al operativo reelección, el gobernador suma adhesiones de intendentes, legisladores y dirigentes, recorre localidades y exhibe gestión. Y en política, especialmente cuando se acerca una elección, el territorio también habla.
La discusión por los acuerdos recién empieza. Santilli tiene por delante la tarea de acercar posiciones con los gobernadores y construir un mapa electoral que le permita a La Libertad Avanza ampliar su presencia provincial.
El norte, en ese escenario, resulta particularmente atractivo.
Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y el resto de las provincias de la región no solamente aportan votos: aportan gobernadores, intendentes, legisladores y estructuras territoriales.
Por ahora, los mandatarios parecen concentrados en fortalecer sus propios territorios. Pero todos conocen una verdad incómoda: en una elección de alta competencia, nadie tiene por sí solo todas las llaves.
En Jujuy, Sadir parece haber elegido guardar una de esas llaves en el bolsillo.
Y por ahora, no piensa mostrarla.
“Todavía falta mucho”.




