La decisión provincial surge luego de que la Secretaría de Agricultura de la Nación derogara una normativa que, durante más de treinta años, establecía restricciones sanitarias para el ingreso de banana en las provincias productoras del NOA. Ante ese cambio, Jujuy resolvió ejercer sus facultades de policía sanitaria.

El ministro de Desarrollo Económico y Producción, Juan Carlos Abud, explicó que la provincia no está dispuesta a poner en riesgo el trabajo de los productores ni el patrimonio productivo. “Si la Nación modifica las reglas, la Provincia va a ejercer sus facultades para proteger su producción”, afirmó.

El nuevo esquema busca prevenir el ingreso de plagas de alto impacto como Sigatoka Negra, Ralstonia solanacearum y Fusarium Raza 4 Tropical, enfermedades capaces de destruir plantaciones enteras y dejar tierras improductivas durante décadas. “No se trata de una cuestión burocrática, sino de cuidar el suelo y el futuro productivo de Jujuy”, remarcó Abud.

El Decreto establece que toda banana importada deberá contar con certificado fitosanitario de origen, autorización de importación, declaración jurada sobre procedencia y estado sanitario, además de un Documento de Tránsito Sanitario Vegetal Electrónico. Los cargamentos deberán someterse a controles físicos y documentales en los puestos fitosanitarios provinciales.

Entre las exigencias figura que los frutos ingresen en estado de “verde estricto” y que los transportes estén completamente limpios, libres de tierra, hojas, flores o cualquier resto vegetal que pueda ser portador de plagas. La medida apunta a reducir al mínimo los riesgos de contaminación.

La Dirección Provincial de Control Productivo y Comercial quedó facultada para realizar inspecciones, tomar muestras y disponer la interdicción, decomiso o destrucción de partidas que incumplan la normativa. También podrá aplicar sanciones previstas en la legislación vigente.

Abud subrayó que la provincia quiere producir más, generar empleo y abrir mercados, pero sin descuidar las condiciones que hacen posible esa producción. “El desarrollo productivo no se negocia y la sanidad de nuestra producción tampoco”, sostuvo.