Ángel Córdoba, jubilado del sector, señaló que “No venimos a pedir nada, solo a exigir nuestro derecho, mi derecho y el derecho de nuestros compañeros jubilados que después de 40 años de trabajo bien aportado, cobramos una miseria”. Con emoción, describió cómo la inflación les impide acceder a alimentos como la carne y detalló que “El kilo de asado vale 22 mil pesos. ¿Quiénes comen?”.

Oscar Alarcón, también jubilado, explicó que la situación los obliga a salir a la calle para visibilizar el problema. “Lamentablemente, hoy nos vemos en la obligación de salir a la calle. ¿Para qué? Para demostrarle al pueblo que es una injusticia lo que están haciendo con nosotros los jubilados”, afirmó.

Ambos coincidieron en que los ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes. “Tenemos que esperar que se llegue al 20. Ya no tenemos un mango, ya no tenemos un peso”, relató Alarcón, quien agregó que, en lugar de carne de calidad, deben recurrir a cortes más económicos: “Ahora si queremos hacer asadito, tenemos que comprar puchero. Y meter un puchero a la parrilla”.

Los testimonios reflejan la pérdida de poder adquisitivo y el impacto directo en la alimentación y la vida social de los jubilados. Córdoba resumió la situación con crudeza: “Mirame a mí viejo, desdentado, cabeza blanca. ¿Hace cuánto que no me como un asado?”.

La protesta buscó visibilizar la necesidad de una recomposición salarial que permita a los jubilados recuperar dignidad y calidad de vida. “No se puede con este gobierno, no se puede. Estamos perdidos”, concluyó Alarcón, dejando en claro la urgencia de respuestas concretas.