El primero ocurrió en China, en la prefectura de Haixi (Qinghai), con magnitud 5,2 y profundidad de 8 km, considerado réplica de un sismo previo de 6,3. Horas más tarde, a las 08:10 de la mañana del miércoles, un movimiento de 5,6 sacudió California, con epicentro en el condado de Mendocino.
En Perú, cerca del mediodía, se registró un sismo de 4,9 en Ucayali, con epicentro a 18 km de Pucallpa y profundidad de 154 km. Aunque no dejó víctimas, fue percibido en varias localidades amazónicas.
El más devastador se produjo en Venezuela el 24 de junio a las 17:04 hora local, con magnitud 7,1 y epicentro a 45 km de Montalbán. Apenas 39 segundos después, una réplica de 7,5 al suroeste de Morón agravó la situación, provocando derrumbes en Caracas y en la ciudad costera de La Guaira. El balance oficial reportó 164 muertos y 971 heridos.
Casi en simultáneo, Japón sufrió un sismo de 6,9 en la prefectura de Iwate, a unos 50 km de profundidad. El movimiento fue percibido en Tokio, aunque no generó daños graves ni alerta de tsunami. En Papúa Nueva Guinea y Filipinas también se registraron movimientos de entre 5,0 y 6,0, sin consecuencias significativas.
Estos seis movimientos telúricos reflejan la fuerza del Cinturón de Fuego del Pacífico, donde se concentra más del 80% de la actividad sísmica mundial. La coincidencia temporal entre los sismos de Venezuela y Japón generó alarma global, aunque el impacto más devastador se vivió en territorio venezolano.
Con información de: Infobae, Perfil, agencias internacionales



