El procedimiento fue guiado por el ejemplar canino Roco, que junto a su binomio de efectivos logró detectar la presencia del adolescente en una escalinata trasera del templo. El animal se aproximó a un joven encapuchado y mostró señales de alerta, lo que permitió a los oficiales confirmar la identidad del menor.

Luego de constatar que se encontraba en buen estado de salud, se dio aviso a la Fiscalía. El joven fue trasladado a la dependencia policial, donde se reencontró con su padre.

Desde la fuerza destacaron el trabajo de la Unidad K9, especializada en rastreo de personas, y remarcaron la importancia de la capacitación en este tipo de intervenciones. El caso concluyó con un resultado positivo, devolviendo tranquilidad a la familia del menor.