Vecinas y vecinos denunciaron que la presencia del imputado en una zona rural sin cercos ni vigilancia pone en riesgo a las infancias. “Ningún barrio tiene por qué convivir con un violador y estar con miedo por los niños de la zona”, expresó una residente a los medios. Según el testimonio, los primeros días hubo controles esporádicos, pero actualmente no hay custodia ni patrullaje regular.

El sacerdote Bruno fue detenido en abril y beneficiado con arresto domiciliario en su vivienda de Lozano. En los chats revelados por el programa Telenueve Denuncia, se lo escucha ofrecer $10 mil dólares a la denunciante para silenciar la causa, con la supuesta participación activa de la jueza Lamas y el obispo Fernández.

“Imaginate saber que convivís con una persona que ya cometió cuatro delitos. Las mujeres siempre vivimos con miedo y situaciones de vulnerabilidad”, expresó otra vecina. La comunidad presentó una nota firmada ante la Oficina de Gestión Judicial solicitando que Bruno sea trasladado a un penal, y evalúa presentarse formalmente en el expediente.