El primero de los hechos se registró en el segundo tiempo, cuando un gas lacrimógeno fue arrojado en uno de los laterales de la tribuna preferencial. Según trascendidos, el episodio se originó en una pelea entre un grupo de 20 hinchas que finalmente fueron desalojados. Sin embargo, en medio del operativo, la Policía habría lanzado el artefacto que generó pánico: la mitad de la tribuna se vació en segundos, entre familias y niños que sufrieron los efectos del gas. Milagrosamente no hubo heridos ni lesionados que lamentar.
El clima volvió a tensarse tras el pitazo final. Un grupo de simpatizantes se dirigió hacia la zona de vestuarios para increpar a los jugadores por la floja campaña del equipo en las últimas fechas. La situación obligó a dirigentes a salir en defensa del plantel e intentar calmar a los hinchas, pero debió intervenir la Policía para desalojar el sector y evitar que pasara a mayores.
De esta manera, el regreso del Lobo jujeño a su mítico estadio como local terminó empañado por la violencia, en una tarde marcada por la tristeza y la preocupación tanto dentro como fuera de la cancha.



