El sospechoso fue detenido en su vivienda de Alto Comedero, donde peritos forenses hallaron restos óseos y piel humana. La clave del operativo fue el testimonio de su sobrino de 16 años, quien marcó los lugares donde Jurado habría ocultado fragmentos de cuerpos, quemados y enterrados en el predio.
La audiencia de imputación se realizará a las 16 horas, encabezada por el fiscal Guillermo Beller. Mientras tanto, se intensifican los trabajos de antropólogos y la división de Búsqueda de Personas, que rastrea reportes de desapariciones ocurridas en los últimos años.
Según la hipótesis judicial, Jurado habría actuado con un patrón recurrente: contactaba a personas en situación de calle los días viernes, las persuadía con ofertas de trabajo o bebidas, las trasladaba en remis hasta su casa y allí ejecutaba los crímenes. Los vecinos, que declararon haberlo visto llegar acompañado sin que las víctimas volvieran a salir, lo apodaron como el dueño de la “casa del horror”.
La causa cuenta con múltiples evidencias: material genético, prendas secuestradas, imágenes de seguridad del 911 y testimonios del adolescente, que permanece bajo resguardo estatal. También se hallaron herramientas que habrían sido utilizadas para ocultar los cuerpos, según adelantaron fuentes judiciales.



