La protesta comenzó en la Plaza Belgrano, desde donde los manifestantes, con banderas y carteles, avanzaron hacia el Cabildo. Su rechazo estaba dirigido tanto a la presencia de Villarruel, a quien acusaron de negacionismo respecto a la última dictadura cívico-militar, como a la reciente eliminación del sitio de la memoria que funcionó como Centro Clandestino de Detención durante los años de terrorismo de Estado.

Al llegar a la calle Alvear, donde un fuerte vallado policial bloqueaba el acceso, los manifestantes dejaron carteles y pañuelos blancos, pidiendo que se preservara el lugar como un espacio de memoria y verdad "para que la ciudadanía no olvide los crímenes cometidos durante la dictadura".

Los organizadores de la marcha expresaron su firme demanda de respeto por las víctimas y reafirmaron su intención de continuar luchando por la restitución del sitio de memoria en el Cabildo. La protesta subrayó el desacuerdo con la decisión del gobierno y la necesidad de mantener viva la memoria histórica del periodo oscuro de la historia argentina.