La cápsula Orión de la misión Artemis II amerizó con éxito este viernes en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, California, culminando así un histórico viaje que marca el regreso del ser humano a la órbita lunar después de más de 50 años.

La misión fue tripulada por los astronautas de la NASA Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, junto al astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA) Jeremy Hansen. Tras el amerizaje, los cuatro tripulantes fueron asistidos por equipos de rescate y trasladados en botes salvavidas para luego ser transportados en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha, donde se les realizaron los primeros controles médicos.

El momento más crítico de la misión se produjo durante el reingreso a la atmósfera terrestre, cuando la cápsula alcanzó velocidades superiores a los 40.000 kilómetros por hora y soportó temperaturas cercanas a los 2.700 grados Celsius gracias a su escudo térmico. Antes de esta maniobra, la nave se desacopló del módulo europeo de servicio y atravesó un “apagón planificado” de seis minutos, período en el que se interrumpieron las comunicaciones con la Tierra.

La NASA confirmó que la cápsula se mantuvo en perfectas condiciones tras el amerizaje, estabilizada por sus cinco globos de flotación.

Posteriormente, un médico ingresó al vehículo para evaluar el estado de salud de la tripulación, que fue calificado como “excelente”.
Christina Koch fue la primera astronauta en abandonar la cápsula, seguida por el resto de sus compañeros, mientras que el comandante Reid Wiseman fue el último en hacerlo. El momento fue celebrado con aplausos en el centro de control de la misión en Houston.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, destacó la importancia de la misión al señalar que “aprendimos mucho para la próxima misión Artemis III. Hay mucho para celebrar y para trabajar para el próximo lanzamiento. Esto no es algo de una vez, se va a repetir cada vez más seguido”.

Artemis II completó un recorrido de más de 1,1 millones de kilómetros alrededor de la Luna, convirtiéndose en el primer vuelo tripulado del programa Artemis y sentando las bases para el futuro alunizaje previsto en Artemis III.

Por su parte, el astronauta Victor Glover describió el reingreso como “montar una bola de fuego a través de la atmósfera”, reflejando la intensidad de una de las fases más exigentes de cualquier misión espacial.

El éxito de Artemis II representa un avance significativo en la exploración espacial y en el objetivo de establecer una presencia humana sostenible en la Luna. Además, refuerza la cooperación internacional, evidenciada por la participación de la Agencia Espacial Canadiense.

Este logro no solo revive el espíritu de las históricas misiones Apolo, sino que también abre el camino hacia futuras expediciones a Marte, consolidando una nueva era de exploración del espacio profundo.