Lezcano, oriundo de Palpalá, forma parte de una dotación de 21 personas que permanecen durante 12 meses en el continente blanco, desarrollando tareas vinculadas al sostenimiento de la soberanía nacional y al apoyo logístico en la región. En su caso, se desempeña como encargado de medio ambiente, una función clave en un entorno tan sensible como desafiante.

Sin embargo, en una fecha tan significativa para todos los argentinos, su rol trascendió lo operativo. En medio del imponente silencio antártico, el suboficial jujeño interpretó con su trompeta el tradicional minuto de silencio en homenaje a los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, en un gesto cargado de simbolismo, emoción y profundo sentido patriótico.

“Para mí, tocar por primera vez en la Antártida tiene un significado profundo. Cada nota lleva respeto, memoria y gratitud hacia aquellos que dieron todo por la Patria”, expresó Lezcano, reflejando la dimensión personal y colectiva del homenaje.

El sonido de la trompeta, en ese escenario extremo y solitario, se convirtió en un mensaje que trasciende distancias: desde el corazón de la Antártida, el reconocimiento a los héroes de Malvinas se hizo presente con fuerza y solemnidad.

“Honor y gloria eterna a los héroes de Malvinas. Presentes, hoy y siempre”, concluyó el cabo principal, quien con su gesto no solo representó a su provincia, sino también a todo un país que mantiene viva la memoria.

El homenaje de Lezcano se suma a las múltiples actividades realizadas en todo el territorio nacional, reafirmando que, a más de cuatro décadas del conflicto, el recuerdo y el reconocimiento a los excombatientes siguen intactos en cada rincón de la Argentina.