La comunidad jujeña despide con profundo pesar a María Emilia Di Natale, cofundadora de la emblemática Heladería Pingüino, quien falleció este martes 31 de marzo. Su partida marca el cierre de una etapa clave en la historia de uno de los comercios más tradicionales de San Salvador de Jujuy, construido a lo largo de décadas junto a su esposo, José “Pino” Tomasini.
Desde la empresa confirmaron la noticia a través de un comunicado oficial: “Con profundo dolor informamos el fallecimiento de María Emilia Di Natale, dueña de nuestra heladería. Agradecemos a todos quienes la conocieron por el cariño brindado a lo largo de estos años”. Además, informaron que los locales de Belgrano y Lavalle permanecerán cerrados por duelo durante el martes 31 de marzo y el miércoles 1 de abril.
Una marca que trascendió generaciones
Hablar de Pingüino es hablar de memoria colectiva. Fundada en la década del 50, la heladería nació de la mano de Wanda Busnelli, una inmigrante italiana que llegó a la Argentina tras la Segunda Guerra Mundial y encontró en Jujuy su lugar para desarrollar una propuesta artesanal, basada en ingredientes naturales y sabores auténticos.
Con el paso de los años, la conducción quedó en manos de José “Pino” Tomasini y María Emilia Di Natale, quienes consolidaron el crecimiento del emprendimiento y lo transformaron en un símbolo de la ciudad.
Hoy, la firma cuenta con más de 100 sabores, muchos de ellos con identidad local, como canela, mango del ramal, maracuyá o limón, manteniendo intacta la esencia original que la posicionó como referente gastronómico.
Expansión y compromiso social
Bajo la gestión de Tomasini y Di Natale, la heladería no solo creció en volumen, sino también en presencia. En 1992 inauguraron “Pingüino Garden”, un espacio pensado para las familias, con juegos infantiles y estacionamiento, y posteriormente ampliaron su alcance con nuevas sucursales.
Sin embargo, su legado no se limita al ámbito comercial. Durante más de tres décadas, la familia impulsó acciones solidarias en silencio, colaborando con sectores vulnerables y acompañando iniciativas comunitarias, especialmente vinculadas a niños y jóvenes.
Entre otras contribuciones, donaron terrenos al municipio capitalino para facilitar obras de ordenamiento urbano en la zona de Los Perales, además de apoyar históricamente actividades de la Fiesta Nacional de los Estudiantes.

Una despedida con huella humana
Quienes conocieron a María Emilia Di Natale destacan no solo su rol empresarial, sino su cercanía, compromiso y calidez. Junto a su esposo, supo construir no solo una marca, sino una comunidad de trabajo basada en el respeto y el reconocimiento a sus empleados.
Desde la firma también expresaron su agradecimiento al equipo que los acompañó a lo largo de los años, resaltando el valor humano detrás de cada logro.
La muerte de Di Natale deja un vacío profundo en Jujuy, pero también una huella imborrable: la de una mujer que ayudó a construir un ícono, donde cada helado cuenta una historia y cada cliente guarda un recuerdo.



