El trabajo está a cargo del Laboratorio de Arquitecturas Andinas y Construcción con Tierra (LAAyCT), dependiente del Instituto de Investigaciones sobre la Naturaleza y la Sociedad “Rodolfo Kusch” (UNJu–CONICET), y es coordinado por el investigador del CONICET Jorge Tomasi. La Catedral presenta una estructura compleja, construida en distintas etapas superpuestas desde al menos el siglo XVII.
Un abordaje integral del edificio histórico
Según explicó Tomasi, el diagnóstico no se limita al sector donde se produjo el derrumbe. “Los fenómenos patológicos son multidimensionales y una patología en un sector suele encadenarse con otras”, señaló. Por ese motivo, el equipo decidió estudiar la totalidad del edificio para comprender las causas estructurales y constructivas de los daños observados.
Una de las principales dificultades encontradas fue la ausencia de documentación técnica sobre las intervenciones realizadas a lo largo de la historia del templo. Ante esta situación, los especialistas iniciaron un relevamiento completo desde cero, verificando medidas, características constructivas y detalles ornamentales, además de reconstruir planos con mayor precisión.
“El enfoque implica un diagnóstico integral de todo el edificio, no solo de la sección colapsada”, explicó Tomasi. El proceso incluye la elaboración de informes semanales que son elevados a la Dirección Provincial de Arquitectura y documentan cada avance y decisión técnica.
Tecnología aplicada al diagnóstico patrimonial
En la primera etapa del trabajo, los investigadores utilizaron distintas herramientas de medición y registro. Entre ellas, levantamientos métricos con láser, registros aéreos con drones y la elaboración de un ortomosaico fotogramétrico que permite contar con imágenes ortogonales precisas del interior y exterior del templo.
Este material facilita el mapeo detallado de patologías y degradaciones, y se complementa con fotografías de detalle y diarios de campo elaborados por cada especialista. Además, se realizaron más de cien “cateos”, pequeñas aperturas en los muros que permiten conocer la composición interna y detectar daños no visibles.
Los cateos fueron tanto sistemáticos, mediante una grilla que cubrió todo el edificio, como puntuales, en sectores con fisuras o grietas visibles. En cada uno se midieron niveles de humedad con instrumentos específicos, información que luego se integró en mapas que muestran cómo este factor afecta de manera diferencial a la estructura.
Hacia un proyecto de restauración
La complejidad del diagnóstico se ve incrementada por el espesor de los muros, que en algunos sectores alcanza los 1,70 metros, lo que implica comportamientos distintos entre paramentos internos y externos. Según adelantaron los especialistas, esta etapa concluirá en los próximos meses con un informe final que identificará las principales patologías y riesgos potenciales.
Ese documento servirá de base para una segunda fase: la formulación del Proyecto Ejecutivo de restauración de la Catedral. En ese marco, ya se avanza en un convenio entre la Provincia, el CCT Salta-Jujuy y el área de Vinculación Tecnológica del CONICET.
“Nuestro objetivo es brindar al Gobierno provincial las herramientas técnicas que le permitan avanzar en una obra de restauración definitiva”, concluyó Tomasi, en un trabajo que busca preservar uno de los edificios patrimoniales más emblemáticos de Jujuy.



