La iniciativa busca fortalecer la cadena de valor de la fibra de vicuña mediante la práctica ancestral del charco, que consiste en capturar, esquilar y liberar a los animales sin dañarlos. De acuerdo a Aquino Coraite el proyecto se centra en dos ejes principales "el bienestar animal y la identidad cultural", con el objetivo de evitar la caza furtiva y mejorar las condiciones en que se realizan.

El equipo está conformado por seis profesionales de distintas áreas y propone invertir en infraestructura y equipamiento tecnológico para reducir la necesidad de recursos humanos en cada jornada de captura. Actualmente, la fibra de vicuña se exporta sin agregado de valor, y la propuesta apunta a mejorar el primer eslabón de la cadena productiva, donde se obtienen las fibras.

Los impulsores del proyecto Vico 3 invitaron a jóvenes profesionales a sumarse a futuras ediciones del programa, que cada año selecciona un proyecto por provincia para ser presentado a nivel nacional.