Aunque los gatos se destacan por su higiene —pueden dedicar hasta el 10% del tiempo que están despiertos al acicalamiento— esta conducta no los protege completamente de amenazas como las pulgas. Estudios indican que tienen el doble de probabilidades que los perros de sufrir infestaciones, y que el 50% de los tutores no detecta su presencia. Esto se debe, en parte, a que los gatos pueden ingerir las pulgas durante el acicalado, lo que dificulta su identificación.
La presencia de estos parásitos altera el descanso del animal, provoca picazón persistente, heridas en la piel y trastornos del sueño. Además, las pulgas pueden transmitir enfermedades y otros parásitos como la taenia, que se aloja en el intestino sin mostrar síntomas evidentes. Este riesgo se amplifica en hogares con niños o personas inmunocomprometidas.
“El descanso de las mascotas es fundamental para que disfruten plenamente de sus actividades. Las pulgas pueden pasar desapercibidas, por eso es clave implementar medidas de prevención durante todo el año”, señala Walter Comas, médico veterinario y Director de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal. Entre las opciones disponibles, menciona tratamientos con fluralaner, que ofrecen hasta tres meses de protección continua.
El sueño es un pilar en la vida felina, se estima que duermen unas 16 horas diarias, y más aún en edades avanzadas. Para ayudarlos a descansar sin interrupciones, se recomienda mantener limpios sus espacios, aspirar con frecuencia y lavar sus mantas con agua caliente. Alfombras, zócalos y muebles pueden albergar huevos y larvas, especialmente en ambientes cálidos y húmedos.
En su día, el mejor homenaje es cuidar su salud con medidas concretas que prevengan molestias y enfermedades silenciosas.



