"No sé si es bueno que Vialidad siga o no, pero..."
Mientras se escuchan los rebotes de las ruedas y el golpeteo de las piedras que saltan, el testigo expresa con indignación: "No sé si es bueno que Vialidad siga o no, pero... uhhhhhh". Su relato resume el desconcierto general ante el incierto destino de las rutas nacionales tras la avanzada del Gobierno de Javier Milei por cerrar Vialidad Nacional, medida que por el momento se encuentra suspendida por la Justicia.
La escena captada no es una excepción. Es una postal repetida en numerosos caminos del interior argentino, donde las rutas abandonadas se convierten en una amenaza constante para automovilistas y transportistas.
La pregunta de fondo se impone: ¿quién se hará cargo del mantenimiento si se concreta el cierre de Vialidad? ¿Será el sector privado? ¿Qué tipo de control habrá sobre los contratos y las inversiones? Mientras tanto, la respuesta sigue sin llegar, pero los baches y las roturas sí.
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