Desde las primeras horas de la mañana, las tribunas del Estadio 23 de Agosto se llenaron de colores con banderas, globos, carteles, papel picado y toda la algarabía de estudiantes que bailaban y cantaban al ritmo de las batutas. Emoción, alegría, energía positiva, ganas de participar y un profundo sentido de pertenencia en los jóvenes que ya comienzan a palpitar a pleno la nueva edición de la Fiesta Nacional de los Estudiantes.