A once años de la desaparición de Madeleine McCann en un hotel de Portugal, la justicia decidió cerrar la investigación de su paradero ya que no hay pruebas concluyentes que puedan indicar donde está la menor o quién es el culpable. De esta manera se dejará de aportar dinero para su búsqueda, y solo se reabrirá la investigación si aparece algún dato relevante.