La muerte del papa Francisco, ocurrida este lunes a los 88 años, dejó a la Iglesia Católica sumida en la tristeza pero en “sede vacante”, un estado excepcional que concluirá con el histórico cónclave, donde los cardenales menores de 80 años se reúnen en la Capilla Sixtina para organizar la sucesión y fijar la fecha del encuentro, que deberá realizarse dentro de los 20 días siguientes.