Más allá del juego presencial, la ludopatía también se expresa en entornos digitales y plataformas online, ampliando su alcance e impacto en la salud mental. Este trastorno, reconocido por el DSM-5 como una adicción no relacionada con sustancias, puede presentarse de forma episódica o persistente, y su gravedad varía entre leve, moderada y grave.