El presidente eligió hablarle al país en cadena nacional con un tono distinto. Fue un discurso breve, leído, sobrio. Prometió más inversión en universidades, jubilaciones, salud y discapacidad, y dejó atrás la retórica del insulto a la “casta” para invitar a gobernadores y legisladores a trabajar “codo a codo”. El cambio de tono es evidente. La pregunta es si estamos frente a un cambio real de rumbo o solo frente a un cambio de forma.