En medio de la crisis política, social e institucional que afecta a Jujuy desde que Gerardo Morales impulsó una polémica reforma constitucional, el presidente Alberto Fernández decidió intervenir el Partido Justicialista (PJ) de la provincia y destituir a sus autoridades. Esta medida, reclamada por un sector del oficialismo, fue una respuesta directa al respaldo de legisladores peronistas locales a la nueva Constitución jujeña.